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Escrito por : Mauricio Arévalo Arbeláez

 Entrevista con Juan Sebastián Mesa, director de la película "Los nadie"

 

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 Juan Sebastián Mesa. Fotografía cortesía de la película Los nadie

 

Los nadie se estrenó en Colombia después de haber ganado el premio del público en el Festival de Venecia. La película retrata a unos jóvenes artistas de calle que buscan escapar de su ciudad y de sus vidas hacia el sur, en lo que aparenta ser el viaje de sus sueños. Con la Medellín de las comunas como marco de fondo y su escena punk underground como banda sonora, Los nadie se convierte en uno de los estrenos más interesantes del cine nacional en 2016.

¿Dónde surgió la idea del viaje como tema central y de estos artistas de calle como protagonistas?

La película surge de un viaje que hice ya hace seis años con un grupo de amigos por varios países, y durante el cual empiezo a escribir un boceto de guion que quería plasmar esa sensación de querer irse, que fue como el detonante de este viaje. Era la historia de dos amigos, aunque todavía no estaban materializados los personajes. Durante el viaje empecé a conocer muchos malabaristas que venían del sur y se dirigían hacia el norte (hacían la ruta inversa a la de la película), y, una vez regresé a Medellín, hablé con un amigo que también se dedicaba a los malabares y que también quería hacer ese viaje que me dijo que nos tomáramos una cerveza para que le explicara mi ruta, y yo le pregunté algunas cosas de la dinámica de los malabaristas. Él terminó siendo uno los actores principales después de que regresó. De ahí nace esa idea de querer contar esa sensación en particular que, en un principio, pensé que era Medellín la que me la despertaba, pero después me di cuenta de que pasaba con gente de todos lados y que era como inherente a ser joven: el hecho de atreverse a marcar la diferencia.

¿Cómo escogiste la banda sonora de la película, esa música que es tan importante en su narrativa?

Son bandas que conozco hace rato, entonces no fue tan compleja la elección. Las canciones se escogieron casi de inmediato. Son bandas importantes para la escena de Medellín, que tienen una relevancia por sus letras, porque eran muy consecuentes con el espíritu de la película. La canción del final, por ejemplo, habla de la sensación de no poder irse de un lugar. Otro ejemplo de esto es O.D.I.O, la banda en donde toca uno de los protagonistas.



 

La película tiene un sentido trágico, con este retrato de los jóvenes cuyas ilusiones y sueños se ven truncados. ¿Cómo contextualizaste estas historias individuales con la Medellín de hoy?

A mí me interesaba un poco hablar de esos personajes que en medio de esos contextos violentos logran encontrar un refugio y una forma de contrarrestar toda esa violencia en la que viven. Y sí es una historia un poco trágica... aunque tu pregunta es particular, porque mucha gente, de acuerdo a su contexto, no lo asume como un final trágico: algunos padres de familia, cuando la ven dicen "¡ay, siquiera. ¡Qué buen final!". Es como la historia de este joven que quiere cruzar un montón de fronteras y que se queda en la primera, que es la de su barrio. Para mí es una muerte un poco más espiritual, es la muerte de ese sueño que se había gestado durante tanto tiempo, y que puede ser mucho más violenta que una muerte física. La película habla de las validaciones de esa violencia, que muchas veces es justificada a la hora de evaluar al individuo por los parámetros sociales.

En ese sentido, es muy interesante que el punto de vista desde el que se construye la película sea tan joven, tan fresco...

Es una película sobre jóvenes hecha por jóvenes también; como que las situaciones que hay ahí no son algo ajeno a nosotros, no son cosas que sintamos extrañas. No estamos hablando de lo que no conozcamos, o de una situación que no hayamos experimentado o con la que no nos podamos sentir identificados. Claro, no necesariamente le llega solamente a los jóvenes: nos dimos cuenta en Venecia de eso. El público del Festival de Venecia es gente muy adulta, casi todos mayores de 40 años, y ver la reacción de ellos y cómo se conectaban con la película y con la historia fue muy interesante. Nos abrió los ojos y nos mostró que la película le puede llegar a mucha gente, independientemente de la edad o de una barrera idiomática.

Las comparaciones con Víctor Gaviria y con Rodrigo D. No Futuro no se han hecho esperar. ¿Sientes que esa influencia es consciente o es algo que la crítica ha visto por su cuenta?

Sabíamos de entrada, cuando empezó el proyecto, qué iba a pasar, que era inevitable, pero sentíamos que teníamos algo nuevo que decir; entonces, por un momento, tratamos de olvidarnos de esa película, que de hecho nos gusta mucho, para lograr contar ese algo nuevo... Tratamos de olvidarnos de ese gran referente para que no se convirtiera como en un peso en la espalda; dejamos que la película encontrara su propio camino, su propia voz.

¿Cómo fue esa experiencia en Venecia? ¿Cómo recibiste el premio del público?

Venecia fue una experiencia muy bonita, pese a que la película se hizo como sin pensar en que se fueran a lograr grandes cosas, o que fuéramos a viajar a grandes festivales, sino por el simple hecho de que disfrutábamos mucho trabajar en equipo, y queríamos contar una historia con la que nos sintiéramos identificados. El solo hecho de estar en Venecia era un premio para todos; de hecho, eso me decía uno de los actores: "Mi sueño no era hacer una película, mi sueño era ir a Europa. Gracias a la película, se logró". Y estar allá en un festival tan grande, con solo siete películas seleccionadas en esa sección, ser la única latinoamericana y además ganar el premio del público, uno de los más importantes, fue muy bonito, muy gratificante.

 

 Losnadie

 

¿Cómo fue salir a las calles de Medellín para rodar, para contar la ciudad?

Medellín es una ciudad con una tensa calma, es como una olla de presión, que está aparentemente muy calmada pero que ante cualquier cambio puede explotar, y ha explotado de hecho muchas veces. Para poder rodar una ciudad hay que entenderla, saber respetar muy bien sus dinámicas: no podés ir con la policía a todos lados porque te vas a estrellar contra un muro. Hay unas dinámicas de seguridad, no necesariamente institucionales, que son las que determinan qué se hace y qué no. Fuimos a los barrios, hablamos mucho con la gente de la investigación, para entender cómo funcionaban los barrios en sus estructuras invisibles, eso que nadie ve. Fue la única manera de rodar la película porque no queríamos llegar a cerrar calles; queríamos captar esa esencia de los lugares y casi que mimetizarlos, y para eso hay que entenderlos y respetarlos.

¿Cómo llegaste al poema de Martha Medeiros y cómo lo incluiste en el guion?

Es un poema que leí en algún momento, que me gustó mucho y que sentí que iba muy de la mano con el espíritu de la película. Cuando lo leí, me llenó de ganas de irme, de viajar, de hacer un montón de cosas que no había hecho, y creo que fue uno de los detonantes para un día despertarme y decir: "¡Bueno, ya, suficiente!"

 

Fotograma de la película. Cortesía de Los nadie
 

 

  

 

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Los nadie sigue en la cartelera de Cine Tonalá hasta finales de octubre. 

@marevalo53
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