ElCamerino
Volver
Escrito por : Nicole Tirado

¿Cómo luchar con la pérdida? ¿Cómo dejar ir algo que crees que amas, pero que lastima? ¿Cómo reemplazarlo y acomodarse a un nuevo orden? He ahí la búsqueda de Laurita.

  

 Lauritaportada    

 

  
 

 

La casa de La Maldita Vanidad, desde el 25 de enero y hasta el 10 de febrero, estará presentando Laurita y las tetas: una obra de Juan Pablo Castro, dirigida por Juan Luna e interpretada por Camila Valenzuela, Andrés Estrada, Iván Carvajal y Alexis Rojas. En ella se relatan dos historias: en primer lugar está Laurita, a quien le van a quitar las tetas debido al riesgo que tiene de contraer cáncer de mama, y para luchar con la noticia empieza a trabajar en un proyecto de radioteatro; allí comienza la segunda historia, la de una muchacha llamada Cecilia, quien lucha a su manera con la pérdida.


La obra transcurre en una noche, durante la cual Laurita se encuentra en su apartamento con su novio Mauro, al tiempo que narra por capítulos la historia de Cecilia y que recibe la visita de su exnovio Mario, a quien busca hacerle una propuesta. Además, permite entrar a un habitante de calle que viene buscando refugio, llamado Robert. A lo largo de la noche se verá cómo surgen fantasmas a partir de la historia de cada uno de los personajes. Aquellos fantasmas son, como las tetas de Laurita, cargas a las que desean aferrarse pero que deben dejar ir.


El diseño musical y sonoro, planteado por Santiago Amézquita, permite al espectador adentrarse de forma profunda en las grabaciones de Laurita y en su historia personal, haciendo una clara diferenciación entre ambas. Así mismo, el manejo de luces de Camilo Duarte 
ilustra ambos relatos, marcando la importancia que existe en cada uno con respecto a la narración oral (en el caso de Cecilia) o el diálogo y las acciones (en el caso de Laurita). Con respecto a la dirección de arte, realizada por Mónica Bastos, es importante resaltar que el espacio logra – a través de su relación con los personajes y los elementos dispuestos en escena – dar al espectador pistas y luces sobre cada uno de los protagonistas y las historias.

 

La obra es impactante. El espectador logra engancharse desde el primer momento con la narración sobre Cecilia: el ruido del agua, las piedras, la voz que evoca la conciencia interna; y después con la historia misma de Laurita, carente de pudor y de tabúes. Es una historia llena de fuerza y vida, que hace reír al mismo tiempo que angustia. Cada personaje, a través de diversos mecanismos, muestra algo humano, algo a lo que desea aferrarse pero que tiene que soltar. Es en esa humanidad en la que se enfoca Laurita con su historia y sus preguntas constantes: es la vergüenza, el miedo, la búsqueda, el amor y las heridas; todo esto se reúne en un pequeño apartamento de Bogotá y resuena como un pequeño latido incipiente; como un pajarito esperando a volar, libre de toda atadura.


En síntesis, Laurita y las tetas nos habla de la vida y, sobre todo, de la pérdida, pero alude más a la búsqueda que realiza cada personaje – en especial Laurita y Cecilia – para recuperar, no sólo lo perdido, sino un poco de su humanidad: un hilo de voz.

 

----------

Laurita y las tetas estará en temporada hasta el 10 de febrero en La Casa de La Maldita Vanidad (Carrera 19 N° 45a-17)

 

 

VER TAMBIÉN

 

Las bolsas de basura

El arte de la guerra que no hemos visto

Schiele y el otro

 

 

TWITTER

FACEBOOK

AGENDA ARTIFICIAL

Febrero 2018
D L M X J V S
28 29 30 31 1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 1 2 3

telegramas-bt

canillitas

paute-bt