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Escrito por : Ana María Enciso

 Ana María Enciso entrevista a Eliécer Ochoa, modelo de figura humana para dibujo artístico, en la primera de una serie de entrevistas que busca mostrar algunos trabajos artísticos que quedan ocultos detrás de otros más visibles.

 

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Hace un mes tomé un curso intensivo de dibujo anatómico en CasaTinta  a cargo de Miguel Bustos. El taller fue muy esclarecedor y tuvo la enorme ventaja de que pudimos dibujar  modelos durante dos sesiones. La segunda fue con Jorge Eliécer Ochoa y me impresionó profundamente. No tengo mucha experiencia en taller, ni haciendo dibujo con modelo, pero esto bastó para entender que la labor de Eliécer es radicalmente distinta. La sesión empezó con una serie de poses de cinco minutos, para luego pasar a unas de un minuto y volver a subir a otras de diez y quince minutos. Eliécer me impresionó, no sólo porque siempre proponía poses diferentes, sino que hacía y sostenía poses que no había visto antes en ningún otro modelo: sostener una parada de cabeza durante un minuto completo, sin temblar, sin modificar la postura, no es nada sencillo. La otra razón porque el trabajo de Eliécer me sorprendió fue que, por primera vez, cuando lo miraba posar, veía que ese modelo no era una persona posando de determinada manera para que yo pudiera entender las proporciones y posibilidades articulatorias del cuerpo, sino que era una persona a la que le ocurría algo: Eliécer se paraba y yo entendía que era alguien que estaba enfadado por algún motivo, o iba para algún lado pensando en algo que le preocupaba. Es decir, no era solamente un reflejo de la figura humana sino de la vida humana, y eso era lo que nosotros intentábamos retratar. Mientras terminaba la sesión de dibujo, durante los últimos diez minutos, Eliécer se desplazó muy lentamente por todo el espacio variando mucho las maneras de su desplazamiento para que nos entrenáramos en cómo dibujar a alguien que no está estático. Al poco rato empezó a sudar y a respirar pesadamente. Inicialmente me extrañó, hasta que entendí que durante esos diez minutos estuvo tensionando cada centímetro del cuerpo para que nosotros pudiéramos entender mejor la definición de los músculos, el movimiento y, en consecuencia, dibujarlo mejor. “Este hombre es un artista”, pensaba sin dar crédito a lo que estaba viendo.

 

Por esta razón quise hacer esta entrevista y la serie que vendrá en los siguientes meses: para poder conocer un poco a las personas y los oficios que están detrás de las obras que vemos. 

 
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Jorge Eliécer Ochoa. I, Francisco Rodríguez (2012). Acuarela sobre papel, 70 x 50 cm . www.franciscor.com   

 

¿Cuánto tiempo lleva trabajando como modelo de figura humana?  

 

Hace veinte años. 
 

¿Cómo llegó a este oficio?

 

Necesitaba complementar el trabajo como actor de teatro, que ejerzo hace veinticinco años y es muy corporal; se llama "teatro de laboratorio".

 

¿Qué es el teatro de laboratorio? 

 

El teatro de laboratorio nace a partir del polaco Jerzy Grotowsky; es un tipo de teatro corporal que indaga en el minimalismo y bebe su fuente en el ser humano. Me explico: el actor con su cuerpo como herramienta explora, investiga, escarba, interioriza para encontrar la forma de expresarse.....eso es lo más importante para mí, que el actor pueda expresarse de diferentes formas, diferentes lenguajes.

 

Para usted, ¿qué es lo mejor de ser modelo? 

 

Es un compromiso con Dios, conmigo mismo  y con todas las personas que me permiten trabajar, siempre a partir del respeto… El respeto en este trabajo es lo más importante para mí. 

 

 ¿Podría ahondar en la relación que hay para usted entre el trabajo como  modelo y su relación con Dios? ¿Cómo ser modelo es un compromiso con Dios y con usted mismo?  

 

Yo nací en la ciudad de Buga, Valle, y ahí hay una devoción muy grande al Señor de los Milagros. En mi juventud no entendía por qué asistían tantos peregrinos; pero yo lo hacía con mucho respeto, aun sin entender lo que es la Eucaristía o la misa. 

 

Hace más o menos quince años estaba en Guasca, un municipio de Cundinamarca, y a las 6 PM, siete personas empezamos a bajar en una van. El carro se quedó sin frenos hasta la Calera. Fueron 5 minutos que jamás podré olvidar. El carro lo paró una roca. En total murieron cuatro personas. Entonces apareció la santísima Virgen  María bajo la advocación de la Virgen del Carmen, me dijo que todo estaba bien y desapareció: no tenia ni un rasguño. No te alcanzas a imaginar cómo habría sido mi vida sin una pierna, sin un brazo, yo que necesito expresarme corporalmente. A partir de ahí, con el Santo Rosario empecé a entender, por ejemplo, que el respeto por las personas, por todo ser humano que respire, es muy importante.

 

¿Qué hace que alguien sea un buen modelo de figura humana? 

 

Pienso que la dedicación, el esfuerzo, el sacrificio y la disciplina para preparar las clases, para poder proponer en un momento determinado, alimentando el trabajo. Así se enriquecen las clases.

 

 ¿Cómo elige las poses que hace durante las sesiones de dibujo? 

 

La base es la formación como actor: quito miedos, temores, complejos y me voy dejando llevar por el instinto o la inspiración. Pienso que todo viene de Dios y la santísima Virgen María; ese es mi gran secreto.   

 

Usted puede hacer y sostener poses particularmente difíciles, ¿cómo lo logra?

 

Cuando estoy posando estoy haciendo oración: el santo rosario. Oro por todo, en esos momentos; por el agua, para que llegue el agua a todo Colombia: al río Magdalena, al río Cauca, para que llegue la Subienda para las familias que viven del pescado. Estoy doblando las rodillas por todas las personas que necesitan el agua en la Guajira y en el mundo entero. La oración es muy importante en mi vida. 

 

¿Piensa en algo en particular mientras posa? 

 

Doy gracias por todo, por los estudiantes, por sus padres. Para que se fortalezcan las familias, papá y mamá, oro todo el tiempo. 

 

¿Qué es lo más difícil de ser modelo? 

 

Cuando los estudiantes no aprovechan las clases y piensan que van a tener tiempo más adelante y no es así, el tiempo desperdiciado... desperdiciado se quedó.

 

 ¿Alguna vez se ha sentido discriminado o agredido debido a su oficio? 

 

Hay que entender o estar preparado para saber que no a todo el mundo le va a gustar lo que está viendo; por raza, credo, machismo o por lo que sea. Pero el que tiene que estar preparado es el modelo de figura humana. Hay que trabajar la fortaleza mental.  

 

¿Cómo se prepara para las sesiones?

 

El cerro de Monserrate es un lugar de poder, y en todos los parques de Bogotá. Hay que llevar una camiseta o pantaloneta  para aprovechar el tiempo.

 

¿El entrenamiento físico que haces en Monserrate viene de esta forma de teatro, o cómo es? 

 

El trabajo en el cerro es una inspiración de este tipo de teatro; pero en el caso mío es más del campo... yo nací en el campo y viví allí veinte años, mi origen es campesino. Es más una coincidencia muy importante y saludable. 

 

¿Usted ve los dibujos al final de las sesiones? ¿Cómo se siente viéndose retratado?

 

Algunas veces los veo y pero pienso que todo es un aprendizaje. Yo también estoy aprendiendo, porque uno tiene que adaptarse muy rápido a la metodología del maestro o de la maestra. Es muy importante para mí para que haya armonía en la clase.

 
 
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